Innovación y desarrollo del capital humano

Reseña

La innovación y el desarrollo del capital humano, dos elementos interrelacionados y de soporte mutuo, son fundamentales para mejorar el crecimiento económico y la productividad de un país. Más específicamente, ambos son esenciales para una base de industrial sólida y sustentable y, por consiguiente, el desarrollo de un sector de manufactura avanzada exitoso.

Al igual que otros países con economías basadas en industrias de extracción tradicionalmente de baja tecnología, la Argentina cuenta con bajos niveles de inversión en I+D, lo que a menudo se aprecia como un indicador de la capacidad de un país para la innovación. Sin embargo, si bien es bajo en comparación con el mundo desarrollado, la I+D de la Argentina como parte del PBI se encuentra en segundo lugar en Sudamérica y exhibe una tendencia al alza.

El gasto subió a 0,59% del PBI en 2014, y el número total de personal dedicado a I+D aumentó un 37% durante el período comprendido entre 2008 y 2014, a casi 110.000 en 2014.

Recientemente, la Argentina ha buscado desarrollar estrategias para ayudar a diversificar su economía y movilizar la innovación con el fin de mejorar su competitividad, subir en la cadena de valor y escapar de la denominada “trampa del ingreso medio”. Más significativamente, en 2007, el gobierno creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT) para que actúe como coordinador del Sistema Nacional de Innovación, como así también de los esfuerzos tecnológicos de otros ministerios. El gobierno actual mantuvo este ministerio en el gabinete. Además, el gobierno ha desarrollado varios programas y fondos específicos para apoyar la innovación.


Uno de los programas más exitosos es RAICES, que apunta a la diáspora de la Argentina y permite la repatriación de los científicos que trabajan en el exterior debido a la falta de oportunidades laborales en el país. El programa, que, a su vez, promueve las relaciones entre los científicos que se encuentran en el exterior y ofrece información sobre oportunidades laborales locales, ha generado el regreso de más de 1.000 científicos a la Argentina y una mayor cantidad de investigadores más jóvenes.

A pesar de los esfuerzos del país de contar con especialistas altamente educados, se necesita un plan integral no solo para desarrollar talento, sino también para asignarlo a áreas clave alineadas con los pilares de la estrategia de industrialización enfocada en el desarrollo económico. Las energías de I+D deberían enfocarse en las áreas donde el país cuenta con una ventaja comparativa: ingenieros en petróleo y gas, ingenieros civiles, ingenieros agrónomos, científicos biotecnológicos (para plantas y medicamentos) e ingenieros electrónicos y mecánicos para nanotecnología y satélites.

Para hacerlo, el país necesitará mejorar la calidad de la educación en matemáticas y ciencias, tanto en el nivel primario como secundario; promover la educación terciaria y universitaria; ofrecer incentivos para nuevas empresas; promover proveedores locales de bienes de capital y fomentar la colaboración entre las universidades, el sector privado y las instituciones de investigación. La Argentina se encuentra entre los mayores inversores en educación en América Latina y asigna más del 6% del PBI a la educación, según un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

El desafío principal para el sistema educativo, a pesar de las altas tasas de graduación del nivel primario, es mejorar el aprendizaje de los alumnos tanto en el nivel primario como en el secundario.11 La creciente desigualdad en el sistema educativo de la Argentina ha derivado, a su vez, en importantes disparidades entre las escuelas públicas en distintas regiones, especialmente a lo largo de la división urbana y rural.12

Los desequilibrios en la calidad de la educación en las escuelas de todo el país deberían abordarse para mejorar los resultados educativos y para que el país experimente los beneficios posteriores que genera una fuerza laboral más educada, como la innovación.

Si bien el país ha progresado en los últimos años, aún quedan muchos desafíos sistémicos. De todas maneras, existe la oportunidad real de hacer avances significativos dada la base de altas tasas de alfabetización, altas tasas de graduación en la educación primaria y un marco legal que, ahora, debe implementarse de manera apropiada.

¿Qué más se necesita?

Mejoras de amplio espectro en la educación, como también una estrategia que enfatice la importancia de las carreras y la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, serán fundamentales para estabelecer una economía de manufactura sólida en algún momento.

Se necesita producir y apoyar el desarrollo de un grupo más grande de ingenieros y científicos, como así también adquirir experiencia en el análisis de datos y diseño de productos, con el fin de afrontar nuevos desafíos económicos y avanzar su incipiente industria recursos no convencionales.

La base de la competencia en la mayoría de los sectores industriales está cambiando, y el acceso a grupos de talentos diversos es de suma importancia. A fin de capitalizar sus recursos humanos, la Argentina debe enfocarse en la creciente desigualdad en su sistema educativo, que ha derivado en importantes disparidades, especialmente entre la población urbana y rural. Los desequilibrios en la calidad de la educación en las escuelas de todo el país deberían abordarse para mejorar los resultados y para disfrutar de los benefícios posteriores que genera una fuerza laboral más educada.

Lo que hace Dow

Dow ha desarrollado una serie de programas para incrementar el interés de la comunidad en la ciencia y tecnología, y mejorar la fuente de talentos en ingeniería. El programa Buen Trabajo, presentado en 2007 y ganador de múltiples premios, ofrece capacitación a hombres y mujeres jóvenes sin trabajo en Bahía Blanca. El programa aborda la problemática nacional relativa al desempleo de la juventud al brindarles a los jóvenes habilidades relacionadas con el mercado de servicios industriales, como la soldadura, el andamiaje, la pintura industrial y el mantenimiento de tuberías.

A pedido de Dow, la Fundación Leer diseñó un programa para fomentar la capacitación en ciencias entre los docentes del nivel de Educación General Básica (EGB), estimulando, a su vez, el pensamiento científico entre los niños por medio de experimentos y clases relacionadas. El programa enseña a 1.000 alumnos por año en 10 escuelas.

En el contexto del Año Internacional de la Química (2011), Dow apoyó la producción del libro Química hasta en la sopa. El libro, que demuestra cómo la química está presente en la vida diaria, se presentó en 2012 en la 38a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde 90 niños participaron en talleres de ciencia.

Dow brinda apoyo a la Universidad Nacional del Sur y a la Universidad Tecnológica Nacional (Facultad Regional de Bahía Blanca) a fin de contribuir con la capacitación de ingenieros por medio de maestrías y doctorados.

Dow participa de Cadena Productiva, un programa educativo que dirigen todos los miembros corporativos de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de San Lorenzo y sus zonas aledañas, para educar a los alumnos primarios sobre la importancia del cinturón industrial y su valor para la comunidad.

Dow lidera una iniciativa conjunta con la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Nacional del Sur, como así también con el CONICET, denominada Dow Education Movement (Movimiento Educativo Dow), con el objetivo de desarrollar dos tecnicaturas: la Tecnicatura Superior en Mantenimiento Industrial y la Tecnicatura Universitaria en Operaciones Industriales. Ambas tecnicaturas buscan generar talento altamente capacitado en áreas técnicas.

Dow trabaja de manera conjunta con la Fundación Pescar en un programa educativo cuyo objetivo es preparar a los adolescentes para ingresar al mundo laboral mediante el desarrollo de sus habilidades de empleabilidad y el fortalecimiento de sus capacidades personales. El programa tiene lugar en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, donde Dow tiene una de sus plantas de agronegocios. Ya han participado en el programa más de 300 chicos.

Recomendaciones

Continuar con los esfuerzos por mejorar la educación pública, particularmente la enseñanza de materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Mejorar el desarrollo, la capacitación y la evaluación de los docentes, como también la calidad de los materiales educativos, e incrementar las horas de instrucción.

Generar mecanismos para garantizar una “base de conocimientos” mínima en matemáticas y ciencia, y crear esquemas de coordinación entre el gobierno federal y las provincias con el fin de reducir las desigualdades educativas en todo el país.

Trabajar junto con las instituciones educativas y la industria para garantizar que las habilidades que se aprenden en la escuela se adecuen a las necesidades de los empleadores. Esto podría lograrse mediante la cooperación entre las empresas y universidades en la definición de los programas de estudio, y la creación de programas de prácticas en empresas de alta tecnología y manufactura avanzada para los alumnos prometedores.

Fortalecer las relaciones entre el gobierno, la industria y las instituciones académicas, en parte mediante la mejora de la conexión y colaboración continua entre el sistema de investigación local y las empresas de manufactura.

Crear incentivos fiscales para el desarrollo de empresas tecnológicas en sectores donde la Argentina cuenta con una ventaja comparativa, como petróleo y gas, biotecnología y nanotecnología.

Conceder reducciones impositivas a las empresas que dependen de proveedores locales de insumos de alta tecnología.

Mejorar los incentivos para los alumnos que elijan carreras en ingeniería y ciencia.

Promover intercambios educativos y becas para los alumnos que deseen especializarse en las áreas que son clave para el desarrollo del país.

Establecer medidas con el fin de desarrollar industrias de servicios para respaldar a los grupos productivos.

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