Comercio

Reseña

El comercio, la capacidad de acceder a los insumos importados que resulten necesarios y de exportar a consumidores en todo el mundo, es un elemento fundamental de la estrategia de crecimiento de la Argentina.

Una política estratégica de comercio exterior a largo plazo que garantice el acceso a mercados es esencial para el desarrollo de la manufactura avanzada. Impulsar la inversión y las exportaciones, la capacidad de acceder a cadenas de suministro regionales y mundiales, y vender productos a mercados más grandes más allá de los consumidores nacionales es esencial. Trabajar para garantizar un sistema regulatorio estrechamente vinculado y eficaz en relación con el comercio creará un entorno más apto para los inversionistas.

A pesar de que las exportaciones cayeron un 1,6% durante 2016, la Argentina registró un excedente comercial de USD 361 millones en septiembre parcialmente debido a una caída de casi un 10% en las importaciones ese año. El excedente comercial en 2016 creció como resultado de un aumento en las exportaciones del complejo sojero y una caída en las importaciones.9

El acuerdo comercial al que pertenece la Argentina es el MERCOSUR y representa el 23% de las importaciones y exportaciones del país.


En los últimos años, ha sido difícil definir una agenda que garantice el cumplimiento eficaz de los compromisos existentes y negociaciones proactivas significativas. Sin embargo, existen signos de progreso en la integración a la economía mundial luego de la renovación de las autoridades en los dos socios principales del bloque, entre ellos la reciente reanudación de las conversaciones con la UE (con nuevos intercambios de ofertas en esta negociación que comenzó hace más de una década) y el hecho de que la Argentina se convirtió en parte observadora de la Alianza del Pacífico, formada por Chile, Perú, Colombia y México en 2011.

De hecho, el MERCOSUR se enfrenta a una competencia cada vez mayor en pos de una reforma económica proactiva y una liberalización comercial en toda América Latina. La Alianza del Pacífico está experimentando un crecimiento económico más rápido con economías más abiertas y políticas favorables en términos de mercado que han fortalecido la inversión extranjera, por lo que parece ser posible que tanto la Argentina como Brasil busquen moverse en esta dirección en los próximos años. Algunos de los países de la Alianza del Pacífico participan, a su vez, en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que busca crear alianzas comerciales preferenciales con Asia.

Finalmente, la Argentina ha sido un socio activo en distintos foros comerciales internacionales, como el G-20, la OMC, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, entre otros, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.10

Socios Comerciales

En la actualidad, la Argentina es altamente dependiente de Brasil como mercado para sus productos, que constituye un 15,1% de sus exportaciones acumuladas durante 2016. La empresa consultora ABECEB señaló que la recesión económica en ambos países fue el factor principal que explica la caída del 7,5% en el comercio bilateral en septiembre de 2016 (respecto al año anterior). Ese mes, la Argentina registró un déficit de USD 356 millones en el comercio bilateral.

En los últimos años, China consolidó su posición como el segundo mercado extranjero para las exportaciones argentinas, con un 9% de las compras de alimentos básicos, como soja y cereales. El país asiático superó a los Estados Unidos, que actualmente se encuentra en tercer lugar (7%) y, luego, aparecen la India y Vietnam (ambos con un 4%). Los países restantes representan el 60% de las exportaciones totales.
China se ha convertido en un socio altamente relevante para la Argentina en la última década. A partir de septiembre de 2016, el comercio total ascendió a USD 12.000 millones, que se dividen en USD 8.000 millones de importaciones de la Argentina y USD 4.000 millones de exportaciones a China. El déficit comercial ha crecido en los últimos años y existe un desequilibrio cualitativo, ya que las exportaciones de China se concentran en productos industriales con alto valor agregado, mientras que las ventas externas de la Argentina son casi todas materias primas, con una muy alta concentración en la soja. Además, la importancia de los países asiáticos se ha incrementado, ya que estos financiaron importantes proyectos públicos.

El monto del comercio bilateral de bienes entre los Estados Unidos y la Argentina fue de USD 8.000 millones en los primeros nueve meses de 2016 (USD 5.000 millones en exportaciones estadounidenses a la Argentina, USD 3.000 millones en exportaciones argentinas a los Estados Unidos) y, en líneas generales, se ha mantenido sin cambios desde 2011 (USD 14.500 millones). El total combinado del comercio bilateral de bienes y servicios fue de USD 22.400 millones en 2015 (cifras disponibles más recientes sobre el comercio de servicios). Las exportaciones estadounidenses a la Argentina incluyen maquinaria, petróleo, químicos orgánicos y plástico. Las importaciones estadounidenses de la Argentina incluyen combustible mineral y aceite, aluminio, vino, productos de hierro y acero, y alimentos en conserva. Los dos países han firmado un tratado bilateral de inversión y más de 500 empresas estadounidenses se encuentran entre los principales inversores en el país, con casi USD 20.000 millones invertidos en la Argentina para 2013.

Mientras tanto, el comercio total con la UE fue de USD 16.600 millones (exportaciones a la UE de USD 6.300 millones e importaciones de USD 7.300 millones), mostrando un mayor equilibrio. La composición del comercio también refleja el patrón de exportaciones concentradas en materias primas e importaciones de naturaleza industrial, si bien la disparidad es menor, y las ventas argentinas están más diversificadas y cuentan con un mayor valor agregado. Sin embargo, la dinámica comercial no ha sido significativa en los últimos años.

Los países con los cuales se exhibe el mayor nivel de dinamismo comercial han sido China, sus vecinos en Asia-Pacífico y la India, si bien las brechas de competitividad industrial con ellos limitan las posibilidades de lograr una mayor integración comercial.

Inversión extranjera directa

La inversión extranjera directa en la Argentina se divide de manera casi uniforme entre la manufactura (36%), los recursos naturales (34%) y los servicios (30%). El sector de químicos y plásticos (10%) y el sector automotriz (6%) lideran la inversión extranjera en la manufactura local; el petróleo y el gas (22%), y la minería (5%), en recursos naturales; las telecomunicaciones (6%), las finanzas (5%) y el comercio minorista (4%), en servicios.

España fue la fuente principal de inversión extranjera directa en la Argentina, representando USD 22.000 millones (28%) en 2009; Estados Unidos fue la segunda fuente más importante, con USD 13.000 millones (17%). La inversión directa de los Estados Unidos en la Argentina se realiza principalmente en la industria/agricultura, los recursos naturales, las finanzas y los servicios. En 2007, los Estados Unidos y la Argentina modernizaron un acuerdo bilateral de aviacióncivil para actualizar la seguridad y la protección, y brindar vuelos más frecuentes entre los dos países, posibilitando mayores volúmenes de turismo y viajes de negocios.

¿Qué más se necesita?

Una política de comercio internacional integral debería basarse en las ventajas comparativas del país y debería considerar un equilibrio entre la diversificación de las relaciones, restableciendo el diálogo con los Estados Unidos y Europa, sin perder el enfoque en los mercados clave, como Brasil o China, y también en trabajar para abrir otros nuevos. En otras palabras, la Argentina debería trabajar en pos de fortalecer las relaciones con sus socios comerciales más valiosos, estimulando, por ejemplo, el potencial del MERCOSUR, sin depender de un único aliado. Toda política de comercio exterior a largo plazo debería considerar la diversificación.

Habiendo dicho esto, la Argentina debe sacar ventaja de las oportunidades que ofrecen los bloques regionales. Una mayor cooperación comercial con los vecinos es un componente importante del mantenimiento y el desarrollo de la posición de la Argentina como un centro regional. Puede ser un catalizador para mayor crecimiento regional y prosperidad económica, como así también crear un mejor acceso a los mercados regionales para los bienes argentinos.

Al abogar por una mayor cooperación entre la región, la Argentina puede ser líder en crear mayores eficiencias y atraer inversiones.

La Argentina ya ha priorizado claramente el compromiso mundial, el acceso a los mercados y el comercio como los elementos fundamentales del programa de crecimiento del país.

La búsqueda agresiva de nuevos mercados por medio de acuerdos comerciales es un paso positivo en la dirección correcta y ayudará a liberar el potencial manufacturero de la Argentina en el futuro.

A la fecha, el gobierno ha hecho lo siguiente:

Asegurar la condición de observador en la Alianza del Pacífico

Volver a participar de las negociaciones entre la UE y el MERCOSUR, e incluso desarrollar nuevas ofertas

Establecer una sociedad estratégica con los Estados Unidos, que incluye diálogos regulatorios para promover mayor eficacia y crecimiento

Presentar sus compromisos de categoría A para implementar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) de la OMC

Incrementar el alineamiento entre las empresas y el gobierno es un elemento fundamental para garantizar una vía de progreso estratégica y proactiva en relación con la liberalización comercial. Por ejemplo, las empresas pueden brindar una experiencia crucial en el establecimiento del plan de acción nacional del AFC.

En este contexto, el gobierno debe evitar medidas drásticas en pos de la liberalización o el proteccionismo, creando, por el contrario, un entorno equilibrado que aliente la producción local rentable sin barreras excesivas para comerciar.

Por un lado, el gobierno debería adoptar medidas sensatas que les permitan a las empresas acceder a los suministros necesarios sin forzar una competencia desigual con productos extranjeros. Además, debería abordarse la cuestión relativa al destino de los productos finales. El éxito de la producción local de bienes con valor agregado está directamente vinculado no solo con la satisfacción de la demanda interna, sino también con la posibilidad de distribuir el excedente de producción a otros países de manera competitiva. Esto generará un incremento de la producción, el empleo, las contribuciones fiscales y las exportaciones de bienes manufacturados, inyectando divisas extranjeras en el país.

Una estrategia comercial basada en la exportación de bienes con valor agregado en lugar de materias primas posibilita un plan de industrialización a largo plazo, ya que la economía se torna menos vulnerable a la fluctuación de los precios internacionales. Por lo tanto, el gobierno debería proporcionar un marco regulatorio claro, estable y confiable que posibilite la producción local y garantice la distribución de bienes industrializados. La creación de un entorno favorable en términos comerciales es fundamental para que la Argentina sea un destino atractivo para las inversiones nacionales y extranjeras.

Otros factores que considerar son el controlar la inestabilidad macroeconómica, que es una característica endémica de la Argentina, guiar los recursos que se obtienen mediante la inversión externa o pedir préstamos para incrementar y mejorar la infraestructura reproductiva del país.

Finalmente, al alinearse con los productores locales y los mercados de crecimiento de la Argentina, el gobierno puede incentivar esfuerzos en pos de una cooperación regulatoria. A nivel horizontal, ésta promueve el compromiso comercial para revisar y comentar la regulación preliminar, garantiza la transparencia del proceso regulatorio y permite la consulta entre los sectores público y privado con el fin de asegurar una regulación eficaz y razonable. A nivel sectorial, la cooperación regulatoria puede destacar los elementos fundamentales de la regulación industrial y fomentar el diálogo con los principales socios comerciales para prevenir discrepancias regulatorias ineficientes o costosas. Para la industria química, en este enfoque los reguladores gubernamentales podrían alcanzar los altos estándares de protección de la salud y la seguridad humanas, pero, a su vez, trabajar con mayor eficiencia en pos de la aprobación de los productos químicos, la inclusión de insumos químicos innovadores en el mercado y el fomento del crecimiento en la manufactura secundaria.

Lo que hace Dow

Como socio industrial clave de la Argentina y líder en la industria petroquímica, Dow se compromete profundamente a participar de diferentes foros públicos y privados para colaborar en la definición de un entorno comercial que estimularía el potencial de la Argentina. Somos miembros activos en la Cámara de la Industria Química y Petroquímica, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AMCHAM).

Como uno de los 20 exportadores más importantes, en 2015, Dow Argentina exportó bienes por más de USD 400 millones, entre ellos plásticos especiales, poliuretanos, productos para la protección de los cultivos, semillas y tecnologías para la industria del petróleo y gas y la minería, entre otros.

En la actualidad, Dow Argentina mantiene relaciones comerciales sólidas con Brasil, su principal destino de exportación. Sin embargo, mantiene una estrategia diversificada con mercados entre los que se incluyen los Estados Unidos, Asia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay, entre otros destinos.

El potencial sin explotar en el gas no convencional podría ser la clave para el resurgimiento de la industria manufacturera de la Argentina y abre la posibilidad de que el país se convierta en un centro industrial y, así, incrementar las fuentes de cadenas de valor en toda América Latina e incluso en el mundo, en especial considerando las relaciones sur-norte y sur-sur.

Dow es una empresa química y petroquímica líder en la Argentina. Desde ese papel, trabajamos activamente con la ICCA, que incluye a nuestros socios argentinos, como también a Perú, México y Brasil, con el fin de conformar un enfoque sectorial para la cooperación regulatoria. Esto se basaría en la ciencia sólida, la evaluación de riesgos y la transparencia en el proceso de toma de decisiones regulatorias.

Recomendaciones

Establecer un programa comercial estratégico y proactivo alineado con las prioridades industriales, a fin de garantizar el acceso eficaz a las importaciones necesarias y generar mercados de exportación.

Trabajar con los aportes del sector privado para avanzar en los esfuerzos de liberalización comercial con el MERCOSUR (especialmente la negociación bilateral con la UE), involucrar a la Alianza del Pacífico y hacer progresos significativos en el diálogo comercial estratégico entre los Estados Unidos y la Argentina. Establecer un plan de implementación nacional eficaz para el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC, priorizando las ineficacias aduaneras y las barreras comerciales de facto.

Promover la adopción de nuevas tecnologías, entre ellas la biotecnología, para la extensa comunidad agrícola de la Argentina, y garantizar un acceso eficaz a los mercados con socios comerciales importantes como China.

Abogar por la cooperación regulatoria en América Latina, a nivel horizontal y sectorial, basando la regulación química en la ciencia sólida y el riesgo como prioridad.

Infraestructura y Transporte

Innovación y desarrollo
del capital humano